viernes, 14 de febrero de 2014

Alarma por el 'crimen' de Jamila

14/02/2014  José Rodríguez Cámara /Diario Jaén
Ni un mes disfrutó de su libertad Jamila, una lince llamada a repoblar el entorno del río Guarrizas. Los ecologistas no se explican cómo pudo morir apaleado uno de los animales más escurridizos del mundo. La Guardia Civil investiga los hechos, tras la denuncia de la Junta. Un lince es capaz de pasar de estar sentado a elevarse unos 4 metros al instante; es experto en escabullirse y tiene garras y dientes para defenderse, no es un gatito de peluche.

El lunes, uno de estos felinos, Jamila, de 2 años, liberada el 24 de enero, hace menos de un mes, en el entorno del Guarrizas, fue encontrada muerta en Vilches. Literalmente, le quitaron la vida a palos, como demuestran los golpes en el tórax y el cráneo de su cuerpo. Ramón Pérez de Ayala, de WWF-Adena en el programa Life Iberlince, no se explica cómo alguien fue capaz de arrinconarla y matarla, ni tampoco el porqué. “Quizás entrara en algún gallinero, del que no pudiera escapar, y allí acabaron con ella”, reflexiona. El hallazgo del cadáver del animal abre el interrogante de si hay otros casos, aún sin trascendencia. “Este se ha descubierto porque llevaba transmisor, pero, ¿habrá más que no sepamos?  Nos preocupa”, afirma Pérez de Ayala. El 13 de agosto desapareció Jazz, otro lince, coetáneo de Jamila; los animales nacidos en el Centro de Cría de La Olivilla (Sta. Elena) el mismo año se bautizan con nombres que tienen idéntica primera letra. Este fue liberado el 21 de junio de 2013. Su transmisor fue encontrado en un vertedero de Ciudad Real. Nada se sabe del animal. “Ha caído en el olvido”, asegura el representante de WWF-Adena, que reclama que el Seprona de la Guardia Civil “ el do de pecho” para cazar al responsable y deja caer la necesidad de aumentar la vigilancia en el monte. “No puede quedar impune; sería muy grave”, juzga. La Junta ya ha puesto el caso en manos del Cuerpo, como dejó claro el delegado de Medio Ambiente, Julio Millán. Ayer mismo, llegó a sus manos el informe preliminar de la muerte, que confirma que fue violenta. “Es extraño, porque hay muy buena disposición de la población de esta comarca. Es  un hecho aislado y hay que descubrir al culpable”, sostiene. El Gobierno andaluz y el resto de implicados la conservación del felino ya tuvieron que hacer frente a otros casos de “crímenes” contra linces, como las muertes con trampas en el Guadalmellato, en Córdoba, o a tiros, en Doñana. Medio Ambiente también trabaja con la hipótesis de que el animal quedara sin posibilidad de escapar, de ahí su violenta muerte, aunque, por el momento, no cuenta con más información que la de la necropsia. La Benemérita ya está detrás de los hechos, como confirma. Extraoficialmente, fuentes del caso lamentaron que la coordinación del personal de la Junta con los guardias civiles no sea la adecuada, puesto que, en este caso y en otros, no tuvieron acceso al felino hasta horas e, incluso, días después de su hallazgo. 
De los 200 ejemplares de lince que, aproximadamente, campan por Sierra Morena, el 90% se concentra en los montes iliturgitanos y Despeñaperros.

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