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lunes, 22 de agosto de 2011

¿Y si Jaén no tuviera 97 pueblos?


15 municipios de la provincia no pasarían la criba de los 1.000 habitantes puesta en marcha en Italia 



El debate está en pleno apogeo. La crisis económica hace plantearse posibles situaciones que hasta hace unos años eran inimaginables. Ahora ha llegado el momento de reflexionar sobre la utilidad de algunas administraciones públicas y la necesidad de que estén en funcionamiento o, por el contrario, prescindir de ellas con el claro objetivo de conseguir un mayor ahorro en el erario público.
El primero en hablar de esta posibilidad ha sido el candidato socialista a las elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien ha insistido en que «igual ha llegado el momento de reconsiderar y transformar» la función de las diputaciones provinciales porque, a su juicio, hay que hacer «un ejercicio de austeridad», ya que, según ha asegurado, su supresión conllevaría un ahorro de 1.000 millones de euros y 1.000 cargos políticos. Entre quitar maestros o médicos y quitar diputados provinciales, prefiero los diputados provinciales», ha afirmado. «A medida que ayuntamientos y comunidades autónomas se han ido desarrollando, las diputaciones se han quedado en un territorio de nadie», ha indicado el candidato.
No obstante, ha precisado que «otra cosa» son los municipios pequeños, por lo que ha defendido «mancomunar» servicios como puede ser la policía, los servicios sociales, los bomberos o el agua, a fin de abaratar costes. En este sentido, ha defendido que el papel de apoyo a pequeños ayuntamientos «alguien lo tiene que seguir jugando», si bien ha insistido en que es necesaria una transformación de las actuales diputaciones, que gastan «6.000 millones».
Por su parte el PP ha respondido a las declaraciones de Rubalcaba asegurando que los órganos provinciales cumplen una labor de coordinación territorial y de «auxilio a los pequeños y medianos municipios», así como de prestación de servicios «de primera necesidad que no podrían prestar muchos municipios por sí solos». Sin embargo, admite que estos órganos deben «modernizarse», encaminando los esfuerzos hacia una reordenación en el conjunto de la administración.
En Andalucía, las opiniones tampoco se han hecho esperar. De hecho, la consejera de la Presidencia, Mar Moreno, ha asegurado que las diputaciones provinciales tienen «un espacio en la arquitectura institucional de lo local» y que la Junta no sólo tiene opinión al respecto sino que cuenta además con una ley pionera en España como la de Autonomía Local de Andalucía.
Pero, ¿qué piensan los principales afectados por esta postura, los pequeños ayuntamientos de la provincia jienense? Benatae, con 548 habitantes, sería uno de los implicados. Su alcaldesa, María Francisca Espinosa, considera que «el apoyo que nos presta la Diputación es vital para nosotros». Apunta que «sin ella, el trabajo que desarrollamos sería muy difícil». En su opinión, no sólo se trata de la financiación que obtenemos a través de ella, sino también de proyectos y actividades que sin su existencia no serían posibles», argumenta.
En los mismos términos se expresa el alcalde en funciones de Villarrodrigo, José Ángel Oliva (450 habitantes), el cual considera que «un pueblo tan pequeño como éste necesita mucho a la Diputación para realizar nuestro trabajo».
Manuel Fernández es alcalde de Aldeaquemada (541 habitantes) y miembro también de la Diputación Provincial de Jaén. Aclara que «es necesario replantear una reestructuración de todos los organismos públicos, entre ellos las diputaciones, pero nada de que desaparezcan». Para él, «la Diputación es la madre de los ayuntamientos y ofrece un buen servicio» en asesoramiento, infraestructuras, financiación, etc. «No se debería hablar de quitarlas nunca», se reafirma.
¿Fusión?
Sin embargo, al margen de la eliminación o reestructuración de las diputaciones provinciales, cuyo debate ya está en la calle, es posible que la clase política llegue a plantearse otras medidas que también podrían cambiar el mapa de la provincia jienense que actualmente conocemos. Una de ellas la tenemos cerca, en el país italiano. Silvio Berlusconi ha iniciado una reforma para unificar municipios con una población menor de 1.000 vecinos con el fin de reducir gastos. De hecho, algunos partidos en España, como UPyD, llevan ya algún tiempo demandado iniciativas como ésta para el ahorro en las cuentas públicas. ¿Podría ser esta medida viable en Jaén? En tal caso, en la provincia se verían afectados quince de los 97 municipios que existen actualmente, el 15,4 por ciento del total. Concretamente, aquellos que no pasaría el corte del 'plan Berlusconi' según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) referentes al año 2010, serían Hinojares (414 habitantes), Villarrodrigo (450), Larva (502), Aldeaquemada (541), Benatae (548), Génave (637), Higuera de Calatrava (657), Carboneros (670), Hornos (683), Espeluy (753), Santiago de Calatrava (857), Cazalilla (878), Lupión (966), Torres de Albanchez (978) y Escañuela (988).
Pese a ello, Jaén no sería de las provincias que más municipios perdieran, ya que si esta medida en Italia supondrá la eliminación de 1.500 ayuntamientos, esta decisión significaría que en España habría 4.862 corporaciones locales menos. La provincia más afectada sería Soria, ya que 170 de sus 183 ayuntamientos poseen una población inferior a los mil habitantes. Así, la comunidad autónoma con más reducciones sería Castilla y León, mientras que en la región que menos reducciones habría se localiza en provincias como La Coruña, que no vería afectado ninguno de sus 94 consistorios, ya que todos tienen más de mil habitantes.
¿Qué posición tomarían en la provincia jienense los municipios con menos de un millar de habitantes que tuvieran que verse sometidos a esta fusión? En todos los ayuntamientos consultados por este periódico, la negativa a tal iniciativa es tajante. Lo dice la actual alcaldesa de Larva, María de los Ángeles Leiva, quien apunta que «no es factible en España una reforma de este tipo». Además, añade que «para nosotros es evidente que este tipo de decisiones serían muy negativas».
Para la máxima edil de Santiago de Calatrava, Rocío Zamora, «antes que llegar a realizar una unificación de los pequeños municipios, deberían estudiarse otras alternativas», ya que considera que esta fusión «no es viable en un contexto como el de España». Asegura que «sería más difícil gobernar, prácticamente imposible». Entre algunos de los motivos explica que hay municipios entre los que «no existen buenas relaciones o tienen un marcado color político diferente». Por ello, tiene claro que ésta sería la última opción que debería tomarse, una opción ya desesperada».
Entre los beneficios de que exista un consistorio propio en pueblos pequeños, Zamora relata que «puedes gestionar tu propio dinero, conoces a la gente de tu localidad de forma más cercana y sabes sus demandas de forma directa». Además, asegura que esta unificación con la excusa de ahorrar en gasto, también redundaría en que «mucha gente se quedara en paro como los administrativos de las corporaciones locales, los secretarios, etc.»
La alcaldesa sí que se decanta por una opción de este estilo en el caso de ayuntamientos «en los que su deuda viva sea insoportable». Entonces, «puede que sí fuera lógico que algún organismo se hiciera cargo de estos municipios, pero no deben fijarse en la población, que en muchos casos han hecho una buena gestión e incluso tienen superávit», zanja la edil.
Por su parte, José Ángel Oliva, de Villarrodrigo, subraya que «el caso de Italia es diferente al nuestro, ya que nosotros, tanto alcaldes como trabajadores, realizamos una labor más cercana a los vecinos». «Tenemos un trato directo, no se trata sólo de resolver cuestiones burocráticas de la Alcaldía», dice. Por ello, apunta que la fusión de los pequeños pueblos «significaría un paso atrás, lo de Italia es una barbaridad». «Supondría una pérdida de servicios para los ciudadanos, que tendrían que desplazarse para cualquier trámite, con el agravante de que muchos de las pequeñas localidades de las que estamos hablando cuentan con comunicaciones viarias difíciles y con una población envejecida».
Ayuntamientos saneados
María Francisca Espinosa, de Benatae, vería esta unificación «fatal». La explicación es que «la mayoría de los ayuntamientos pequeños somos los más saneados, por lo que deberían tenerse en cuenta otras cosas a la hora de tomar esta decisión». «Tenemos poco personal y no gastamos mucho, sería ilógico que pagáramos nosotros por el despilfarro de otros ayuntamientos», aclara. Y es que asegura que «el Ayuntamiento de Benatae no tiene deudas con la Seguridad Social ni Hacienda, pagamos a nuestros proveedores y no tenemos grandes problemas de dinero». Además, para ella, la fusión de los municipios no supondría tal ahorro, ya que «en teoría, los ciudadanos deberían disponer de los mismos servicios, como médico, biblioteca, escuela». «¿Qué pasaría entonces, se eliminarían? No sería lógico».
«Ojalá que no llegue nunca el caso». Así se expresa Manuel Fernández, de Aldeaquemada. Consciente de que debe existir una reestructuración de los organismos públicos y recortes para el ahorro, «fusionar los municipios sería un caos». «El día a día -recalca- con el ciudadano lo vivimos nosotros y nada saben en otros pueblos de los problemas que afectan a cada vecino». En su caso, una posibilidad sería la de fusionarse con Santa Elena, «para lo que habría que recorrer 30 kilómetros». «Sería un desastre para los municipios», puntualiza.

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