domingo, 24 de marzo de 2013

Diez pasos por el sendero vertebrador de Sierra Morena

24 de marzo de 2013. MARTA M. RECA.
El GR-48 atraviesa la mitad de Andalucía; en el corazón, Córdoba, aguardan desde calzadas romanas a sorpresas geológicas entre paisajes extraordinarios
Diez pasos metafóricos, claro, porque la ruta del Gran Recorrido GR-48, que parte de Portugal y muere en Santa Elena (Jaén), transcurre en diez de sus etapas por la provincia de Córdoba. Ciento sesenta y cinco kilómetros de recorrido que les llevarían más de una Semana Santa. Como no se trata de pulverizar marcas –ni corazones–, la propuesta es elegir alguna de las más asequibles y realizarlas parcialmente. Existe mucha información en internet acerca de esta conocida ruta senderista, que recorre Andalucía de oeste a este y tiene su origen en Barrancos. Un nacimiento que hermana aún más a la localidad portuguesa con Andalucía, ya que es la única que cuenta con Denominación de Origen en su país para producir jamón de bellota.
Son cuatro las provincias que atraviesa este sendero, pero nos quedamos en Córdoba, donde el terreno permite abordarlo a pie o en bicicleta, según las etapas. Sí es recomendable informarse adecuadamente antes de emprender una aventura que de otro modo podría resultar peligrosa.
El punto de partida cordobés es Hornachuelos, el segundo mayor municipio en extensión tras la capital, situado a 185 metros de altitud. Presume de un gran patrimonio histórico, empezando por el castillo y la Plaza de Armas. Almodóvar del Río, Obejo y Santa María de Trassierra se ofrecen para recoger a los encandilados tras jornadas seguro agotadoras. En la guía del sendero se recomienda especialmente la etapa que acaba en Cerro Muriano, por transcurrir por uno de los enclaves «mejor conservados» de la sierra cordobesa y que permite atravesar el bosque en galería del arroyo Bejarano y las dehesas de alcornocales. El «culmen» es el cerro Torreárboles desde el que en los días claros emerge en el horizonte su hermana mayor, Sierra Nevada, como si de un ritual ancestral se tratara. La anterior, como la gran parte de las etapas de la ruta, coincide con vías pecuarias y caminos tradicionales y en una zona que fue frontera entre musulmanes y cristianos eso se traduce en calzadas romanas, vestigios de castillos y torres vigía y molinos hidráulicos y aceiteros. También transcurre al unísono parte del camino de Santiago mozárabe, antes de enlazar con Extremadura.
Henchidos de naturaleza y saciada el hambre de historia, pueden volver en sí y recurrir a la tecnología para encontrar un buen lugar donde reposar. O mantener el sueño y dejarse guiar por los instintos hasta hallar un dintel que al cruzarlo sea susceptible de ofrecer hospedaje eventualmente a curiosos o foráneos. Que ya que están, digo, se busquen un buen hotel para recuperar fuerzas antes de afrontar un nuevo lunes.

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