El Ayuntamiento quiere captar los fondos del 1,5% del Ministerio de Fomento.
El primer anteproyecto para reabrir el centro termal data de 1993 y tenía incluso financiación.
Las cuentas están claras en la cabeza del regidor. Confía en que, con cargo al programa del 1,5% que el Ministerio de Fomento destina a fines culturales, le llegue a la Administración local el 60% de la inversión que precisan. El Ayuntamiento pondría su parte con la puesta a disposición de la finca para aquellos que quieran reabrir las instalaciones, que contemplan un complejo dedicado a las aguas termales y alojamientos. El 40% del dinero restante está “apalabrado”, ya que existe interés del sector privado. Los beneficios son incontables, en opinión del máximo responsable municipal. Entre otros, la generación de medio centenar de empleos directos; una cifra nada desdeñable en un municipio que tiene un censo de un millar de personas. A ello, habría que añadir los trabajos aparejados a la construcción del hotel-balneario, el movimiento económico que generaría la prestación de servicios o el abastecimiento de todo lo que precise un establecimiento de este tipo, dedicado a un público que se antoja exigente y fiel.
El máximo responsable municipal reafirmó, en la pasada campaña electoral, que reabrir este centro es una de sus prioridades. “Se trata de una iniciativa que podríamos poner en marcha y que daría trabajo a desempleados de Santa Elena y pondríamos además en valor este referente turístico, situado en un paraje privilegiado”, argumenta el alcalde. Además, como deja claro el político, al pueblo le hace falta una idea de este calado, sobre todo, desde que, en 2011, el nuevo trazado de Despeñaperros, una bendición para los conductores, le quitó parte de los ingresos de las familias de Santa Elena. La hostelería y los servicios locales se resienten, como recuerda, desde que el municipio dejó de ser lugar de paso para aquellos que se desplazan entre la meseta española y Andalucía.
El Balneario de La Aliseda fue uno de los destinos de moda mientras estuvo abierto, más o menos, hasta hace un siglo. Sus clientes eran de lo más distinguido, miembros de la nobleza y de las “mejores familias españolas”, atraídos por la bondad de sus aguas.
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